Los dulces atardeceres


Los dulces atardeceres,
de lucecitas titilantes en el horizonte,
las estrellas fijas en el firmamento
de la noche
que transito sin tí,
los llamativos escaparates
de neón,
y de leds, ahora,
los fugaces flashes
deslumbrantes
de luz tan blanca,
los llamativos fuegos artificiales
que atruenan el verano
aun cuando ya no quiero verlos,
el cañón dirigido al cielo
que estalla en la nariz de los aviones
y asusta a las lechuzas
insomnes,
la luciérnaga intermitente
que ya no se alimenta
más que del ánimo ardiente
de la cópula,
la hilada curvilínea
que dibujan los cirios blancos
de los nazarenos silenciosos
del Lunes Santo,
incluso las falsas lucecillas
de colores
que veo cuando aprieto los ojos...
Me hicieron olvidarme
de la constante
bombillita fiel
que siempre me espera
en el salón de mi casa
cuando aparezco
perdido
cansado
aturdido y avergonzado.

© Lorenzo Salas


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